bamos sentados afuera del hospital conversando, y me pregunta -¿Quieres entrar? –yo lo mire indecisa por un momento, reflexionando a su pregunta, una simple pregunta dirán, pero es más que eso, es más que una invitación, más que un pedido, era más que una pregunta.
Al entrar a un hospital, un cambio de vibras se apodera del
ambiente, muchos se preguntaran por qué, y no es fácil la respuesta, tal vez ni
la hay, pero al entrar a un hospital siento como estar entrando a un nuevo
mundo. Es un mundo aparte, tal vez un portal. Eso es, un portal, que tiene
miles de viajantes y gente en espera…
La muerte está a un lado del portal, esperando con ansias
recibir a su nuevo huésped. Feliz, espera, sin importar que deja el huésped.
Una nueva vida está al otro lado del portal, queriendo nacer
por primera vez a un mundo nuevo.
Ahora se preguntaran, cuál era mi miedo al entrar al
hospital. Bueno, este es, el hecho de
que personas vienen y personas se van a cada momento, me da escalofríos. Es tan…
real, tan cambiante
¿Cómo es posible que un lugar te haga sentir
triste y feliz a la vez? No lo se, y me asusta saber la respuesta.
